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¿Cómo responder a las preguntas de los niños cuando muere un ser querido?

Lisbet Rodríguez del Risco

¿Cómo responder a las preguntas de los niños cuando muere un ser querido?

 

Duelo Infantil.

Acompáñale, explícale, dile la verdad de forma que pueda entenderla. Sé sincero.

Algunos de los problemas más habituales que nos encontramos los adultos a la hora de comunicar o explicar la muerte a los niños tiene que ver con las preguntas que hacen estos sobre detalles o aspectos que consideran relevantes y que, en ocasiones, el adulto se ve incapaz de responder o simplemente no sabe si es positivo para el niño tener la información que pide, o si va a ser capaz de entenderla.

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Entonces, ¿Cómo responder a las preguntas de los niños cuando muere un ser querido?

“¿Dónde está?”

Cuando el niño nos pregunta por la persona fallecida, es porque aún no tiene claro que es la muerte, que con ella se detienen de forma definitiva las funciones vitales del cuerpo que nos permiten vivir y que es irreversible.

Una forma de responderles de manera que seamos sinceros con ellos y les acerquemos al concepto real sin forzarles puede ser:  “Verás, no sé exactamente dónde está, lo que a mí me gusta pensar es que…” y entonces le explicamos que nos gusta pensar que está en el cielo y le describimos cómo lo imaginamos, o en un lugar mejor, y le explicamos las características que nos imaginemos. Es muy importante dejarle claro que eso que nos imaginamos tiene que ver con su recuerdo.

“¿Cuándo vuelve?”

Volvemos en ésta pregunta al  hecho de que los niños piensan que la muerte es un estado temporal, que no es definitiva. Es importante expresarles claramente que la persona que ha fallecido no va a volver, que quien fallece no regresa nunca. Podemos decirle: “Hijo/ Hija/ Cariño, a mí también me gustaría que fuera posible, pero cuando alguien se muere no puede volver, así que aunque lo deseemos mucho no vamos a volver a verle pero si podemos recordar todo lo que nos reimos y lo bien que lo pasamos juntos, así es cómo si estuviera mas cerquita, ¿verdad?”.

“¿Cómo se sube al cielo?”

¿Cómo responder a las preguntas de los niños cuando muere un ser querido?

¿Cómo se sube al cielo?

Cuando hablamos con los niños hay que tener siempre en cuenta que sus conceptos suelen ser literales, no abstractos como los de los adultos. Por ello debemos ser muy cuidadosos a la hora de explicarles, dejándoles claro que no se puede subir, ya que no hacemos referencia al cielo por el que vuelan los aviones, sino que es un lugar en el que a nosotros nos gusta recordar al fallecido: un lugar que está en nuestra imaginación, en nuestro recuerdo, que no está arriba ni abajo, nadie sabe dónde está, sino que es el modo que tenemos de referirnos al lugar donde nos gustaría que estuviera o donde nos gustaría recordar al fallecido.

Llegados a este punto podemos preguntarle: ¿En qué lugar quiere recordar al fallecido? ¿Dónde cree que se sentía feliz? Apoyándonos en sus respuestas podemos comentarles que seguramente ese será su cielo y comprobaremos si esa idea más abstracta del cielo les deja tranquilos o no.

“¿Por qué no me contesta?”

En ocasiones erramos al decirle al niño que puede hablar con el fallecido, que puede contarle sus cosas. Lógicamente el niño asume que habrá respuesta, ya que sería lo esperable. Cuando los niños cuentan algo, esperan una respuesta de la persona que les está escuchando. El hecho de haberle dicho que puede establecer un diálogo con el fallecido puede llevarle a enfadarse con él creyendo que le ignora, o que ya no le quiere y de ahí su negativa a contestar.

En este caso la mejor opción es decirle que las personas que mueren no pueden hablar, ni tampoco contestar, porque ya no oyen, ni hablan. Pero que hay personas que dicen que se puede hablar con el fallecido porque eso les hace sentir mejor.  Una vez explicado eso, hay que dejarle claro que cualquier cosa que ocurra nos la puede contar a nosotros, que intentaremos escucharle siempre que sea posible y que si le apetece contarle cosas al fallecido aunque sepa que no le puede responder puede hacerlo.

¿Les afecta a los niños el hecho de ver a un muerto?

Existen muchas dudas sobre ésta cuestión,  muchos adultos, se preguntan sobre las consecuencias físicas, psicológicas e incluso espirituales que pueden darse si un niño ve a un enfermo terminal, a un muerto o si participa de los ritos funerarios.

La respuesta es clara y contundente: Al niño no le va a pasar nada, siempre que con anterioridad se le explique claramente qué va a ver, cómo va a ser y que garanticemos que las reacciones de las demás personas presentes no van a ser exageradas.

No pasa nada porque los niños participen en ritos de despedida, o acudan a hospitalesy/o tanatoriosNo van a sentirse afectados ni impactados, a no ser que sean incapaces de prever aquello que van a ver. Esta es una decisión que deben tomar los padres desde la libertad de elegir sin miedo lo que crean más adecuado, teniendo en cuenta las características personales del niño y la situación concreta que vive la familia. En los casos de enfermedades largas no debe ocultarsele al niño el hecho de que el familiar está enfermo, sin necesidad de dar detalles ni hablar constantemente del tema, si debemos ir preparándolo, ofreciéndole la información que va pidiendo de forma que se sienta acompañado y protegido y sobre todo que no se sienta engañado o excluido.

Si no sabemos responder a una pregunta del niño no se preocupe, sea sincero y exprésele abiertamente: “Lo siento, cariño, pero no sé qué contestarte.

Estas son algunas ideas sobre cómo tratar el tema con los niños y cómo responder a las preguntas de los niños cuando muere un ser querido, sin embargo no son respuestas exactas, ni pretenden dar respuesta a las situaciones que usted puede vivir en estos casos con los niños.

La mejor recomendación que podemos darle en este sentido es que sea sincero y claro y que piense a la hora de expresarse en la capacidad que tiene el niño de entender lo que le va a decir, no mienta.

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Para saber más sobre el duelo infantil y adolescente os recomendamos la lectura de la guía Explícame qué ha pasado, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y adolescentes, y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en la página web de  FMLC.

Fuente: Fundación Mario Losantos del Campo.

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