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Enseñar a un niño a enfrentar el acoso y resolver problemas

Lisbet Rodríguez del RiscoEnseñar a un niño a resolver problemas de la vida cotidiana no siempre es fácil. Enseñar a un niño a enfrentar el acoso y resolver problemas es aún más difícil.

Con casi total seguridad en tu camino como padre alguna vez te has encontrado ante el conflicto de: ¿Cómo enseñar a un niño a resolver los problemas? Aunque pueda parecer muy rimbombante, los peques también se van encontrando problemas a lo largo de su vida. Probablemente para nosotros sean situaciones muy básicas pero ellos no lo ven de igual manera ya que para nuestros pequeños esos "pequeños problemas de la vida" son sus primeros acercamientos a cómo solucionar los conflictos que luego irán apareciendo cuando vayan creciendo y con ellos sus responsabilidades.

Hay ocasiones en que los chicos se sienten desvalidos de recursos para hacer frente a una situación ya sea social o de aprendizaje, es entonces, cuando acuden a mamá y a papá como tabla de salvación. Si tu pequeño viene en busca de ayuda el primer paso es escuchar para luego contextualizar y definir ante qué nos enfrentamos.

Para nuestros hijos es igual de fácil, hacer de una desavenencia infantil un gran problemón, como, no ser capaces de percibir cuándo se enfrentan a un problema real, ya que ellos en ocasiones se dejan llevar más por las emociones que le produce la situación que por la envergadura real.

Acoso infantil

Enseñar a un niño a enfrentar el acoso y resolver problemas

Por eso en el caso del acoso para los padres el primer paso es definir si nuestro hijo realmente se está enfrentando realmente a un acoso.

Un error común entre los padres es explicarles con todo lujo de detalles y por medio de largas charlas la teoría. Por ejemplo un niño que está siendo acosado en el colegio,  lo último que necesita es que le demandemos una y otra vez que plante cara al acosador ya que esto no le resulta suficiente ni alentador, solo consigue aumentar su ansiedad y su frustración porque usted le está diciendo efectivamente qué hacer pero no cómo hacerlo.

Eso queridos papás es lo que demanda en ese momento el niño. Para dotar al niño de recursos para resolver problemas de la vida, una técnica muy efectiva es practicar la conducta correcta.

Su experiencia como adulto y como padre le ha enseñado que una de las formas más rápidas y efectivas de aprender es la observación. Las conductas también se aprenden, en alguna ocasión usted habrá comparado la conducta de un niño con la de sus padres o la de sus amigos o compañeros de clase diciendo la ya conocida frase: "Es que cómo va a hacer otra cosa si es lo que ve". Genial, nos vamos entendiendo de esa misma manera papá y mamá deben asumir que el niño puede aprender de otros niños más hábiles a enfrentar este tipo de situaciones, simplemente observándoles y decidiendo luego poner en práctica una actuación parecida a la que han aprendido de dicha observación. Podemos hablar entonces de un aprendizaje ‘natural’ de la conducta correcta. Gracias a la sociabilización los niños también aprenden conductas positivas. Por eso en estos casos es recomendable comenzar a buscar alternativas sociales al niño de forma que se rodee de diferentes grupos y pueda apreciar distintas formas y ejemplos de relacionarse, ampliando además el abanico de niños con los que se relaciona y  encontrando otros grupos donde pueda sentirse aceptado lo que sin dudas le ayudará a aumentar su seguridad en sí mismo.

Otra alternativa para enseñar a los niños a poner en práctica lo que en teoría se les dice o incluso ya saben es la representación de roles, escenificación o dramatización. Se puede utilizar tanto en el colegio como en casa y solo se necesitan dos personas que ejemplifiquen la situación y la conducta correcta. Continuemos con el caso del niño que es acosado, él ya conoce que la conducta correcta es plantar cara al agresor y hablarle con seguridad y de forma asertiva.

Aprender a resolver problemas en familia

Aprender a resolver problemas en familia

Pero: ¿Cómo se hace eso? Este es el momento en que los padres pueden simular los papeles de acosador y acosado, ejemplificando una conducta y respuestas adecuadas a la situación. Ahora el niño dispone de dos elementos importantes, el qué y el cómo, así que es el momento adecuado para que interprete el papel de acosado mientras uno de los papás o el adulto que esté con él hace de acosador. Existen algunas pautas para actuar, pero son difíciles de aplicar si no las practican  para perfeccionar la forma de enfrentarse a esta situación, por ejemplo:

  • Mirar al agresor.
  • Utilizar un tono de voz normal pero firme.
  • Expresar gestualmente a través de su rostro lo mismo que está expresando con palabras, es decir, si estoy diciendo NO, debo tener el rostro serio no sonreír.
  • Decirle: “No quiero que te metas conmigo porque yo no te he hecho nada”, etc.

Es posible que hagan falta varios intentos hasta conseguir una buena ejecución. Y hay que animar al niño alabando sus progresos para moldear una buena respuesta.
Enseñar la conducta correcta no solo sirve para enseñar esas habilidades de resolución de problemas. También se puede utilizar en la vida cotidiana cuando un niño se porta mal.

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