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Normas de conducta para padres. ¿Qué hay que cambiar?

 

Lisbet Rodríguez del RiscoNormas de conducta para padres. ¿Qué hay que cambiar?

¿Sorprendido/a? Ahora les toca a mamá y a papá pensar.  A menudo los padres se quejan de las conductas y actitudes de sus pequeños, es evidente que cada uno de nosotros queremos lo mejor para nuestros hijos, pero esos pequeños traviesos no vienen con instrucciones así que el día a día nos enseña cómo actuar lo mejor que sabemos.

CAMBIA TU CONDUCTA Y TODO CAMBIA

CAMBIA TU CONDUCTA Y TODO CAMBIA

La conducta es "moldeable" pero no olvides:

000000; font-size: 1.8em; line-height: 1.5em;">

Esta frase va en los dos sentidos, la de tu hijo y la tuya también.

Si has probado algunos métodos y no funcionan, la solución es fácil, la tienes delante de tus ojos, 008000;">CAMBIA. Cuando los padres hacen pequeños pero consistentes cambios en su conducta, los niños reaccionan con grandes cambios.

Por muy decepcionado/a que puedas quedar al leer, de antemano he de decir  que no existen métodos ni fórmulas mágicas, no olvides que tu hijo/a es único/a.  Si tienes dos hijos con casi total seguridad puedo afirmar que no se parecen en nada, y si tienes tres tampoco, lo que has aprendido con cada uno de ellos te puede servir de pistas para guiarte en el camino de educarles, pero, solo centrándote en sus propias características, en  la atención a su individualidadla constancia, la paciencia y la coherencia, conseguirás ayudarles a crecer. Si intentas seguir tu experiencia anterior como si fuera un manual, sin dudas será un fracaso.

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Veamos algunas normas de conducta que si deben seguir los padres habitualmente para educar de forma positiva y sin caer en la desesperación:

  • Mi primera norma de oro, para todos los padres es: Quiérete y valórate. Puedes equivocarte, pero recuerda, cada paso que das en la crianza de tu hijo es una ventana abierta a un nuevo mundo, por eso debes ser benévolo contigo mismo y pensar que haces lo mejor para él/ella, lo mejor que sabes. No te castigues ni te critiques constantemente. 
  • Presta atención a tu hijo escúchale y háblale con paciencia, presta atención a su comportamiento para que puedas comprender su patrón de conducta y ofrecerle opciones de cambio. Explícale cómo puedes ayudarle.
  • Establezcan ambos padres pautas de actuación, de forma que el niño/a no vea discordancias entre los padres respecto a las normas o pautas de actuación en la familia.
  • No seas excesivamente permisivo/a. Ofrecerle a tus hijos pocas normas de conducta que sean claras y coherentes es un acierto seguro. Un ambiente sin normas claras aumenta la ansiedad y confusión de los niños, ya que se sienten desorientados sobre que hacer y que no. Utilizar el “no” cuando el niño pida o exija cosas poco razonables y explicar el porqué de forma precisa y razonada en las ocasiones que sea necesario te puede ser de gran ayuda.
  • Aumenta su autoestima y confianza en sí mismo, celebrando sus éxitos por pequeños que sean, no resaltando sus fracasos.
  • Evita los gritos.  Los niños aprenden a expresarse de la misma manera que los adultos que le rodean, Cuándo los padres gritan constantemente los hijos con el tiempo dejan de percibir el grito como un estado de disconfort de sus padres pues se convierte en algo rutinario.
  • Mantén hábitos de vida organizados, un horario relativamente estable de actividades diarias (baño, comidas, tareas).
  • Habla con el niño/a con antelación sobre los cambios en la dinámica familiar, de forma que pueda anticiparse y adaptarse. Esto le da seguridad para enfrentarse al cambio y la nueva situación. Si los padres deciden abordar alguna conducta infantil de una forma diferente o cambiar alguna de las normas, el niño/a debe saberlo de forma explícita.
  • Utiliza sus intereses para motivarle y ayudarle a aprender de forma más eficaz. Por ejemplo: “cuando terminemos esta tarea puedes jugar con la videoconsola”.
  • Permítele colaborar con las tareas de casa según su edad y reconoce sus progresos e intenciones de ayudar cuando intente actuar por sí mismo.
  • Comenta tranquilamente con tus hijos cuando actúa de forma errónea o se equivoca, explícale la importancia de evitar las prisas y pensar antes de actuar. Ayúdale a pensar en alternativas a sus equivocaciones para no repetirlas.
  • Aprende a diferenciar las conductas voluntarias y las involuntarias. Los castigos por sus acciones voluntarias deberían ser consecuencias lógicas de sus actos.

 Psicólogos en Zaragoza

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