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Resiliencia. La palabrita del momento.

Lisbet Rodríguez del RiscoResiliencia. La palabrita del momento.

 

¿Sabia usted que las modas no solo se refieren al trapito de turno o la música, las modelos y las revistas? Como lo oye, ya viene siendo habitual oir hablar de Resiliencia. La palabrita del momento. Vaya por delante que podemos encontrala en cualquier tipo de conversaciones, en diferentes momentos del día y ni que decir de la diversidad de significados que se le atribuye.

Pues con el tema en la cabeza allá que iba yo a escribir sobre él cuando en este mundo maravilloso que son las redes sociales leo un post de Nacho Coller que me ha dejado "sin nada que escribir". No puedo estar más de acuerdo, como si me estuviera escuchándo a mi misma así que decidí compartirlo íntegramente.

¿Resiqué? Resiliencia, un palabro de moda.

 

ResilienciaDado que nos enfrentamos a un palabro que se las trae, resiliencia, os propongo dos sencillas definiciones. Una de ellas viene de la mano de la ciencia, de la Señora Edith Grotberg, y la otra viene de la mano de la experiencia, de la sabiduría y de la amistad (me la regaló un excelente amigo, el Señor Jacinto Merino). Veamos cuál te gusta más.

La Sra. Grotberg se refiere a la resiliencia como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado por ellas de manera positiva. Muy bien, señora.

El Sr. Merino amplía la anterior definición y le añade otros ingredientes para utilizar en momentos concretos: La suma del ave Fénix que renace de sus cenizas, apretar los dientes, echarle un par a la vida, tirar palante, seguir sonriendo y aprendiendo. Gracias Jacinto, eres un ejemplo a seguir para los amigos que te quieren, que no es poco.

Elige la que más te agrade y hazla propia, yo lo tengo claro.

Lo primero, el cerebro. Las bases neuropsicológicas de la resiliencia. Seré breve.

La resiliencia emocional se refiere a la prontitud con que nos recuperamos de un contratiempo. Las personas muy resilientes , las que más rápidamente se recuperan pueden experimentar una activación de la región prefrontal izquierda del cerebro 30 veces superior a la de quienes son menos resilientes. (Schackman et al. “Reduced Capacity to Sustain Positive Emotion in Major Depression Reflects Diminished Maintenance Of Fronto-Striatal Brain Activation” Proceedings of the National Academy of Sciences, 2009)

Cuando nos hallamos en un estado de ánimo positivo y optimista, se activa el área prefrontal izquierda del cerebro. Esa región alberga el sistema de circuitos que nos recuerda lo bien que nos sentiremos cuando por fin alcancemos una meta largamente anhelada.

Un truco para saber cómo tienes de ejercitada esa región cerebral, es que valores el tiempo que sigues sonriendo después de haber visto algo divertido, como el chiste de ese amigo gracioso en el WhatsApp (todos lo tenemos o deberíamos tener), un gesto de amor por la calle, o tras escuchar un programa de radio de humor (te propongo el fantástico programa de Juan Luis Cano en M80 por las noches). A más tiempo sonriendo a posteriori, más desarrollado tienes esos músculos cerebrales. Esa zona de circuitos neuronales, ricos en dopamina, movilizan los sentimientos positivos para esforzarnos en la consecución de nuestros objetivos y deseos. Recuerda que como ya indicamos en el anterior post sobre motivación y que puedes leer en el blog, la dopamina aumenta la motivación y da alas a la perseverancia.

¿Y qué tengo que hacer para ser resiliente?

Os detallo a continuación una serie de ingredientes básicos para cocinar un buen plato resiliente. Vamos a cocinar, Chef.

Tener una buena autoestima.

Fundamental para afrontar los envites que te plantea la vida. Te propongo un juego que yo utilizo muy a menudo en consulta para fomentar la confianza y la autoestima y que aprendí en una clase de la excelente profesional Patricia Ramírez (recuerda que generalmente las personas que piden ayuda a un psicólogo pasan por un momento de vulnerabilidad y de dudas respecto a sí mismo).

Yo soy valioso porque soy…Coge un papel y bolígrafo, o el ordenata y el teclado (el orden de los factores no altera el producto) y contesta a la siguiente pregunta, ¿Por qué soy valioso? ¿Qué es lo que me hace ser único y diferente? Vale, aunque veas a priori que el ejercicio puede ser una chorrada, o no te salen respuestas convincentes (esto último es bastante normal, dado que muchas personas tienen una tendencia muy marcada a desechar aquellas cosas buenas que tienen o hacen, y les encanta centrarse en los aspectos más negativos, el lado oscuro de la fuerza), inténtalo. Te propongo el siguiente ejemplo de María, una mujer de 35 años que estaba pasando por un proceso de desamor y estaba totalmente fundida. Yo soy valiosa porque: soy educada, soy puntual, sé escuchar, soy leal, soy honesta, soy buena tía, soy responsable, soy trabajadora, soy empática, me esfuerzo por aprender, soy risueña, sé estar, soy amable, soy aseada, soy fiel… Cómo puedes comprobar, los valores o rasgos que muestra no son moco de pavo, todo lo contrario, son fantásticos, pero los tiene más que olvidados dado que se ha centrado en recrearse en todas las cosas que no es o no tiene, además del sentimiento de culpa. La finalidad del ejercicio es que María se centre en sus fortalezas como persona y que deje de lado el patrón negativo que tiene instalado en su sesera (el lado oscuro de la fuerza) y que le acompaña desde hace tiempo, seguramente desde antes de la ruptura de pareja; y que intente disfrutar del descubrimiento de ese lado bueno que está más que olvidado. Una vez que haya hecho el ejercicio, que por cierto no se acaba en la consulta sino que se tiene que ir ampliando cada día, es conveniente e importante que se lo repita en voz alta con cierta frecuencia hasta que lo interiorice.

Convierte la comida en un momento para piropearse. El mismo juego puedes ejercitarlo con la familia a la hora de comer, y tener la oportunidad perfecta para apagar la televisión y fomentar algo de diálogo. Haz que cada miembro de la familia (a los niños les encantará) reciba un piropo del resto y que al final los enumere en voz alta, y a continuación el siguiente y que siga la rueda de los piropos. Despertarás mas de una sonrisa y ayudará a descubrir conceptos nuevos de cada uno (los adolescentes suelen poner pies en polvorosa, pero por lo menos inténtalo).

Ser capaz de formularse preguntas inquietantes aunque no aparezca la respuesta de forma inmediata.

Preguntarse a sí mismo sobre la vida que uno tiene, sobre los deseos y obligaciones, sobre los sueños cumplidos e incumplidos, reflexionar y darse una respuesta honesta, no es una costumbre muy habitual entre muchas de las personas que conozco, y sin embargo, hacer pequeñas reflexiones te puede ayudar a no descender al pozo de las depresiones cuando las cosas pinten feas. Hoy nos vamos de funeral y vamos a divertirnos. Imagínate que mañana la palmas (lo siento) y tienes que escribir una carta sobre tu vida y tu mejor amigo la leerá en tu funeral. ¿Qué escribirías? ¿Se acerca el escrito a lo que estás viviendo? ¿Es muy diferente lo que pones a lo que vives? ¿Te gusta lo que ves? Si la carta que escribes dista mucho de lo que deseas vivir, tanto en la forma como en el fondo, tal vez ha llegado el momento de parar, y de ponerte manos a la obra y darle un nuevo rumbo a tu vida. Hoy puede ser un buen día para cambiar determinadas cosas. Sé pionero. El tiempo pasa y la vida no espera, esto va a toda pastilla. Si el ejercicio que te propongo te causa una fuerte desazón o un profundo malestar, te propongo otra estrategia. Imagínate que mañana te mueres (tranquilo, te llevaré unas flores), pero tienes la oportunidad de ver tu Esquela ¿Qué te gustaría que hubiera escrito? ¿Manolo, el hombre que no dejaba de trabajar? ¿Juani, la mujer que siempre se quejaba? ¿Esperanza, la mujer que dedicó su vida a la depresión? ¿Milagros, la mujer que buscó la perfección? ¿Cuál es tu punto débil: la queja, el perfeccionismo, la tristeza, la ira, el enfado? piensa que esa es la imagen que das a los demás, y hoy puede ser un buen día para quitarte ese lastre de encima y cambiar. Recuerda que la vida puede ser fantástica si sonríes un poco más y te das más permiso para equivocarte.

Ser independiente.

Si eres de los que saben poner límites a las peticiones o presiones de los demás, si eres capaz de distanciarte ocasionalmente del mundo sin caer en el aislamiento, y puedes hacer una parte importante de los retos vitales por ti mismo sin caer en la dependencia patológica (no sé hacer nada sino voy acompañado), enhorabuena, ese es el camino para alcanzar un auténtico bienestar.

No ser un narciso o un ganapán a la hora de relacionarse.

Tener una buena habilidad para establecer lazos e intimidad con otras personas y mirar al resto del mundo de tú a tú, es sinónimo de atractivo social. Recuerda que un ego excesivo o subterráneo produce aislamiento, al narcisista porque solo habla de ÉL (y es muy cansino), y al que no se quiere o acepta, porque se autoexcluye él solito de las relaciones sociales (para qué lo voy a intentar si lo que digo no interesa). Recuerda que ves a los demás más altos de lo que son porque te pones de rodillas, así que haz cómo Lázaro: levántate y anda y pisa un poco más fuerte, que eres valioso, ¿recuerdas?

Sé pionero.

Intenta hacer cosas nuevas y tu cerebro lo agradecerá. Los investigadores sobre la felicidad, Kenneth Sheldon y Sonja Lyubomirsky (se podrían haber llamado Pérez y Sáez), realizaron el siguiente experimento. Reclutaron a participantes que habían tenido un cambio reciente en sus vidas. Por un lado crearon un grupo llamado el del “cambio circunstancial“, en el que estaban aquellos que habían tenido una modificación importante en su vida como cambiarse de casa, un aumento de sueldo, un coche nuevo; y un segundo grupo llamado “cambio intencionado“, que se refería a personas que hubieran tenido cambios que estuvieran relacionados con el esfuerzo para conseguir un deseo o lanzarse al inicio de una actividad diferente. ¿Los resultados? Aunque todos habían experimentado un aumento de la felicidad, los que pertenecían al grupo de cambio intencionado seguían siendo felices durante mucho más tiempo. La explicación nos la dan los mismos autores del estudio utilizando la siguiente expresión, la habituación hedonista. Si una persona vive la misma experiencia maravillosa de manera reiterada, se acostumbra muy rápidamente a su nueva fuente de energía, y por tanto dejará de sentir placer en ella. Los cambios intencionados, por el contrario, generan experiencias positivas y cambiantes en continua evolución que evitan la habituación. Así que ya sabes, hay que esforzarse en cambiar lo que haces y cómo lo haces. Proponte hacer nuevos deportes, si siempre juegas con los mismos en el paddle cambia de parejas y de contrincantes, esfuérzate en cambiar las reglas que rigen tu vida en el ámbito del tiempo libre. Por cierto, ¿quién no ha soñado alguna vez con padecer de habituación hedonista por tocarle la lotería? Yo firmaba y ya me curaré.

Practicar el humor.

¿Nos vamos de nuevo de funeral? (la floristería se va a ganar una pasta) Hay que hacer un esfuerzo y reírse más de sí mismo, en relativizar y sacar una sonrisa incluso cuando pinten bastos. Llevar tus preocupaciones a lo absurdo o exagerar tus pensamientos a límites insospechados, hará que esboces una sonrisa. Es importante que tu mente reciba un mensaje del estilo “Sonrío, y me gusta sentirme bien“. La risa aumenta la creatividad, y la lucidez mental, es contagiosa, genera mejor ambiente con la familia y compañeros, fomenta la buena comunicación con uno mismo y con el resto del mundo, y mejora tu sistema inmunológico ¿Nos echamos, unas risas?

De cómo cambiar el entorno y fomentar la creatividad.

La creatividad exige lanzarnos a andar por caminos desconocidos, dado que es la única manera de plantear soluciones innovadoras que sean innovadoras. Cambia la forma de ver las cosas y ponte en la mente de un niño para encontrar soluciones a los proyectos que tengas encima de la mesa. No desesperes aunque no consigas que te salgan las cosas a la primera, confía en tu metaconsciente, él sigue trabajando aunque tú estés centrado en otra cosa. Esa es la razón por la que encontrarás la respuesta que andabas buscando cuando menos te lo esperabas. El metaconsciente se encarga de combinar ideas, recorrer las redes de neuronas, analizar las asociaciones y decirle al consciente cuáles de ellas son las más valiosas.

Sé buena gente, haz el bien y no mires a quién.

Tener actitudes de generosidad hacia los demás y desear el bienestar de la gente que te rodea y de los que no, te ayudará a llevar una vida más digna y más placentera. Quien regala generosidad recibe más de lo que da y quien siembra amor lo recupera multiplicado por mil. Echarse a dormir y pensar que con alguno de tus actos alguien es más dichoso, o sabe más, es la mejor pastilla para dormir. Como dijo el poeta, sin pastillas hago maravillas.

Para, reflexiona y analiza tus errores desde la benevolencia.

Ya sabes aquello de que la vida es ensayar y errar, y en ocasiones acertar. Pues eso, a disfrutar de los aciertos que tienes en la vida, que seguro que son más de los que piensas, sin dejar de analizar los errores. Y flaglelarte, lo menos posible.

Hay multitud de ejemplos de personas resilientes que han aportado algo de luz al mundo. El científico Stephen Hawking, Nelson Mandela, Victor Frankl (autor del fantástico libro “El hombre en busca de sentido”), Abraham Lincoln, Beethoven, Marie Curie, cualquiera de los desconocidos deportistas paraolimpicos (qué grandes), o muchos personajes anónimos como tú o como cualquier vecino de la puerta dos, que se enfrentan a multitud de retos diarios fruto de una pérdida de un ser querido, un desahucio, un despido laboral, y que salen del abismo más fuertes de lo que entraron. Cualquiera de ellos pueden ser tu espejo cada mañana.

Os propongo dos vídeos sobre el tema de marras. El primero, es un divertido corto de animación fruto de la factoría Pixar, y el segundo, el discurso que se pega Steve Jobs (son 14 minutos pero vale la pena escucharlo) en el acto de graduación en la Universidad de Stanford en 2005. Es excelente. Que conste que el personaje en cuestión no despertaba en mí mucha simpatía, de hecho no me he leído su libro ni he visto la película de su vida, ni creo que lo haga, pero he hecho un esfuerzo a la hora de ver el vídeo que os aporto y hete aquí (que diantres quiere decir hete), que he descubierto un buen ejemplo de resiliencia.

Un resiliente como tú y como yo, nada más y nada menos.

Que tengas una buena semana y que vivas muchos años y bien.

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Una reacción a Resiliencia. La palabrita del momento.

  1. Nacho Coller dice:

    Un saludo colega y me alegra que te haya gustado y que te pueda servir. :)

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