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LA DIFÍCIL TAREA DE EDUCAR

Convertirse en padre/madre es abrumador, la nueva responsabilidad es muy emotiva; es muy fácil desvanecerse mientras se intentan hacer las cosas bien; y sentirse un fracasado cada vez que no se consigue, . Y como os podéis imaginar, con niños pequeños, las posibilidades de equivocarse son incontables. Pero también es cierto que son muy tolerantes con nuestras “meteduras de pata”, ya que su ignorancia es absoluta. Lo único que conocen del mundo es lo que les mostramos. Por esto, cada vez que nos sintamos unos fracasados por haber gestionado mal una situación, recordemos la000000;"> Primera norma de paternidadNO HACE FALTA SER PERFECTO. Cuanto antes aprendamos esta norma, mejor nos irá.

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No somos perfectos.

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La segunda norma consiste en un nuevo enfoque de la paternidad, una 000000;">ACTITUD LÓGICA Y COHERENTE DE LA EDUCACIÓN de los niños pequeños. Consiste en una combinación de estilos antiguos y modernos de paternidad, haciendo hincapié en el AMOR Y EL RESPETO, pero sin perder de vista la 000000;">FIRMEZA Y LA DISCIPLINA. Amar sí, pero con la cabeza clara. Con esto me refiero a que no se tiene un hijo para malcriarlo y consentirlo en exceso, sino para tomar decisiones que le beneficien, tanto si nos convienen como si no.

Cuando llega un niño a la familia, todos quieren dar consejos a los padres (aunque éstos no los pidan), incluyendo al típico familiar o conocido que se considera un experto en si deberías o no acercarte a la cuna del niño cuando está llorando. Cuando se es primerizo, es difícil diferenciar los consejos útiles de los que no lo son.

Para aclarar los términos, comentaré ahora las dos formas básicas que existen de meter la pata con los niños:

1.- ESTILO AUTORITARIO:  Es la forma más anticuada, que enfatiza la firmeza y la regularidad, no dejando espacio para el amor, la alegría y el respeto.

2.- ESTILO PERMISIVO:000000;"> Tras numerosos estudios realizados, muchos padres optan por el enfoque de la completa permisividad: confunden el respeto con el descuido, lo que puede resultar peligroso llevado al extremo. Con este enfoque, se acaba excluyendo la posibilidad de establecer límites apropiados y enseñarle a autocontrolarse, a riesgo de que acabe siendo un niño “malcriado”. Con este método se consigue que el niño crea que el mundo es su parque infantil.

Como podéis ver, ambos extremos son peligrosos, la mejor forma de educar a nuestros pequeños es el equilibrio entre los dos enfoques. Aun llevando a cabo una forma de educar equilibrada, a veces comprobaréis que educar resulta costoso. Si intentáis aplicar una norma y fracasáis, recordad la primera norma de paternidad: NO HACE FALTA SER PERFECTO. Una buena parte del tiempo improvisaréis y cambiaréis las normas. Pero tratad de no seleccionar a vuestro libre albedrío las normas que más os interesen, porque podríais acabar inclinándoos demasiado hacia un enfoque autoritario o permisivo.

Aplicar las normas no garantiza que vuestros hijos se conviertan en adultos equilibrados, felices, cariñosos, generosos, agradecidos y con éxito, pero, sin lugar a dudas, incrementa las posibilidades de que así sea.

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